Anatomía de una catástrofe: ¿Por qué colapsaron los edificios en La Guaira tras el doblete sísmico?

La devastación causada por los dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio ha dejado una profunda interrogante en la opinión pública y la comunidad científica: ¿por qué colapsaron tantas estructuras estructurales, provocando miles de víctimas?

Aunque el epicentro de ambos terremotos se ubicó en el estado Yaracuy (cerca de San Felipe y Yumare), la magnitud de la ruptura terrestre expandió las ondas sísmicas con fuerza destructiva hacia la costa de La Guaira. Feliciano de Santis, presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos, advierte que existen más de 50 razones detrás de la caída de un edificio, pero los expertos ya apuntan a tres factores determinantes.

1. El impacto sísmico «a quemarropa»

El fenómeno registrado fue un doblete sísmico —un evento doble que no se veía en el país desde 1812— cuyas características geofísicas lo hicieron excepcionalmente destructivo: alta magnitud, larga duración, poca profundidad y un fuerte deslizamiento horizontal.

  • Ubicación crítica: La costa de La Guaira se encuentra justo frente a la falla de San Sebastián, el punto de fricción submarina donde chocan las placas Sudamericana y del Caribe. El impacto en esta zona ocurrió, técnicamente, «a quemarropa».

  • Liberación desigual de energía: Investigaciones del USGS y del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia revelaron que el lecho marino al norte de Catia La Mar sufrió un desplazamiento de hasta 3,6 metros. Esta enorme ruptura generó ondas sísmicas mucho más amplias y violentas en ese punto específico, a pesar de la distancia con el epicentro.

2. El «filtro» de los suelos sedimentarios

La geología del suelo de La Guaira no es homogénea, lo que explica por qué los daños fueron dispares:

  • Efecto de amplificación: Áreas asentadas sobre conos fluviales y sedimentos blandos de poco espesor actuaron como un filtro que amplificó brutalmente el movimiento telúrico. En zonas como Caraballeda, la presencia de una cuenca profunda de unos 400 metros de suelo blando propició los derrumbes.

  • El factor de los antiguos deslaves: Ruth Quereguán, investigadora de la Universidad Central de Venezuela (UCV), señala que la región está construida sobre terrenos parcialmente consolidados debido a los históricos deslaves de 1999. Estos suelos formados por sedimentos de resistencia intermedia ofrecieron menor estabilidad ante el doble sismo, dejando un escenario de destrucción que expertos comparan o consideran superior al de la tragedia de finales del siglo pasado.

3. Calidad de construcción, negligencia y materiales deficientes

El debate sobre la infraestructura apunta de manera directa a la falta de controles y a la calidad de los materiales:

  • Falta de fiscalización: Tras la tragedia de 1999, muchas viviendas fueron reconstruidas o levantadas desde cero sin certeza de que se hubieran realizado estudios de suelo apropiados o respetado la norma de construcción sismo-resistente vigente en el país desde los años 70.

  • Evidencias en el terreno: Personal de rescate internacional ha reportado sorpresivos hallazgos de fallas estructurales graves en los edificios colapsados. Se han detectado pilares que carecían de estructuras de hierro en su interior y vigas fabricadas con materiales extremadamente ligeros (poliestireno expandido) recubiertas apenas por una delgada capa de hormigón.

Balance de daños estructurales

Mientras los científicos continúan analizando los datos para determinar si el fenómeno pudo incluir un tercer sismo oculto, los balances de daños materiales presentan discrepancias según los organismos de medición:

Fuente del reporte Estimación de afectación
Gobierno Nacional (Zona de desastre) Más de 800 edificios dañados en todo el país (mayoría en La Guaira).
Informe independiente (ESRI) Alrededor de 900 edificaciones afectadas.
Estimación preliminar (NASA) Un modelo referencial de hasta 59.000 estructuras con probabilidad de daño a nivel nacional (sin verificación en terreno).

Las investigaciones técnicas e ingenieriles que se publiquen en los próximos meses serán fundamentales para esclarecer con precisión científica la responsabilidad de los suelos y las deficiencias de construcción en esta catástrofe.

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